En este evento, organizado por el Colectivo Mascero, participarán entre otros artistas de la netlabel +0Lab como La Capria o León_Mech (del cual hemos escuchado en exclusiva un adelanto de su nuevo trabajo donde fusiona la música folclórica canaria y la electrónica).
Nota: las canciones 3 y 8 están bajo Copyright pero se pueden descargar desde Bandcamp. Respecto a la grabación histórica, se encuentra disponible desde el Internet Archive, sin que esto implique necesariamente que haya pasado al dominio público en todos los países.
Nota: las canciones 1, 4, 7, 11 y 12 están bajo Copyright pero se pueden descargar desde Bandcamp. Respecto a la canción en directo, Fugazi sólo permiten la difusión de algunos de sus conciertos en el Internet Archive, sin que esa autorización afecte al resto de sus grabaciones.
¡Ya queda menos! Vamos con el repaso a este cuarto cacho del Ciclo de Fausto. Hasta ahora, Ergo se ha encontrado con un montón de personajes y ha pasado por las situaciones más surrealistas, como verse convertido en un muñeco de madera o perder su alma al tirar de la cadena del retrete.
“The Bird Machines”
Y no sabemos, de hecho, si después de su viaje por las alcantarillas de la casa llegó a recuperarla. El cuarto cacho comienza con unos sonidos orquestales acompañados del piar de los pájaros. Ergo se despierta en una sala alargada y vuelve a encontrarse con Marcel Duchamp, que está desnudo sentado en una silla, fumando y dando clase a cincuenta pajaritos sentados en el suelo (0:00:00-0:03:10).
Se trata de la segunda aparición de Duchamp en el Ciclo de Fausto, después de que Ergo se lo encontrara justo al comenzar a explorar la casa. Pero algo distrae la atención de nuestro protagonista: una musiquilla anuncia la llegada de un gramófono con cuatro patas. Es un modelo de tecnología anticuada pero al que se le han hecho modificaciones: cuenta con un mecanismo para cambiar de disco automáticamente, y sus patas se asemejan a las de un mandril.
Y este gramófono no se ha acercado a Ergo para alegrarle el día, sino para que escuche la música que acompaña al Libro de los pájaros del doctor Faustus (0:04:06-0:08:37).
La presencia de las aves ha sido casi constante a lo largo del Ciclo de Fausto, y ahora vamos a poder escuchar tres piezas instrumentales que representan a otras tantas especies. De la boca del gramófono sale el libro, es una obra de Faustus con asesoramiento de Joseph Cornell.
Al abrirlo, Ergo aparece en otra habitación con puertas. En una de las paredes se muestra una proyección de esqueletos de pájaros. No hay otra cosa que hacer, salvo mirar por la cerradura de las puertas o leer el libro. Y lo que viene ahora parece sacado de un curso de ornitología: vamos a escuchar tres piezas dedicadas al chotacabras (0:11:16-0:19:36), el pato (0:20:56-0:28:14) y el cuco (0:29:14-0:41:18) respectivamente, precedidas por las correspondientes descripciones científicas de cada especie.
Y después de tanta música aviar (la patosa, en concreto, encaja a la perfección), todavía le quedó tiempo al doctor Faustus para diseñar una cuarta máquina de pájaros, que todavía no está terminada (0:41:48-0:48:41). Tras escuchar sus sonidos, Ergo se da la vuelta porque algo le persigue.
A una nueva canción (0:49:11-0:52:37) le sigue una larga sección instrumental, con sonidos de percusión y préstamos de grabaciones antiguas (0:54:12-1:28:32).
“The Abduction of the Object”
A continuación, escuchamos una oda a un personaje fantástico del folclore anglosajón: el hombre de arena que nos trae el sueño, “The Sandman” (1:28:33-1:32:32). Buen momento para reflexionar sobre lo que le ocurre a Ergo cada vez que se queda dormido.
Esta bonita canción aparece también en la grabación en directo Live In Warsaw, disponible en el Free Music Archive y donde Ergo repasa junto a otros dos músicos su catálogo más cercano al pop-rock. El siguiente tramo de este cuarto cacho, por cierto, está dedicado otra vez a un collage con grabaciones antiguas (1:32:32-1:39:40).
Y durante todo este rato, Ergo ha estado persiguiendo a un pájaro pardillo, que por eso se había dado la vuelta. En medio de este absurdo juego, se da cuenta de que ha perdido el paquete que tenía que entregar al doctor Faustus, aunque resulta increíble que todavía lo guardara consigo, con todas las cosas que le han pasado.
Y persiguiendo al pardillo por los pasillos de la casa acaba en un auditorio lleno de gente vestida de pájaro. Y entonces, redoble de tambores… ¡el doctor Faustus sale al escenario! Se trata de la primera vez que lo vemos en persona, ya que en el segundo cacho aparecía en una película pero interpretado por un actor.
Faustus está acompañado de una muñeca mecánica que ya habíamos oído nombrar antes. Orgulloso, el doctor va a explicar la creación de los mecanismos que harán de la muñeca Eloise un ser que se mueve y habla, descrita a través de un curioso collage sonoro (1:47:19-2:02:08). Hay cinco procesos necesarios: el mecanismo para pensar, el mecanismo de acción, el mecanismo de habla, el mecanismo de decoración y por último, la vestimenta. A ese último paso se le dedica su propia canción (2:02:12-2:03:47).
Acto seguido, Ergo resume una historia en la que una muñeca cobra vida pero acaba rompiéndose. No te quiero revelar si ése será el destino de Eloise, en vez de eso presta atención a la primera conversación que tiene ella con el doctor Faustus, quien la invita a bailar. Él puede ser un genio y todo eso, pero habla como un viejo verde…
Ergo se da cuenta de que ya había visto a Eloise antes, tocando el violín y junto a la máquina de pájaros, pero su verdadero atractivo se le ha revelado ahora que está terminada. Le parece encantadora, el único problema es que no tiene dientes. En un arrebato, Ergo salta al escenario, golpea a Faustus con un trombón robado a la orquesta y huye con Eloise. Ahí queda suspendida la historia al final de este cuarto cacho donde han reaparecido con más importancia que nunca esos dos elementos centrales del ciclo, los pájaros y los autómatas.
En el plano musical, escuchamos por último una reprise de “The Sandman” (2:22:28-2:26:31), junto a lo que parece una grabación de baja fidelidad de un concierto para piano y voz (2:26:32-2:29:27). Y para terminar, el piar de más pájaros (2:29:27-2:36:07). Por supuesto.
El próximo 5 de agosto se celebrará en Ordes (Galicia) el Festival de Cortometrajes Libres Cinestable para difundir el uso de las licencias Creative Commons en el séptimo arte. Con Diego Lendoiro, de la asociación Inestable que organiza este festival, hemos charlado sobre las películas de difusión libre, y nos recomendó el corto Lo que tú quieras oír, que acumula más de 285.000 visionados en YouTube.
Junto a una selección musical bastante variada, hemos tenido la última intervención de Jaume Muntsant antes del parón veraniego: nos ha hablado de un montón de temas sobre los que encontrarás información más detallada en su blog Oír Para Creer.
Lezet – “Not Of The Loins, part 2” (del recopilatorio Breathe 05 – Breath Comp)
Nota: la grabación histórica se encuentra disponible desde el Internet Archive, sin que esto implique necesariamente que haya pasado al dominio público en todos los países.
Nota: las canciones 1, 4 y 6 están bajo Copyright pero se pueden descargar desde Bandcamp. Respecto a la canción en directo, Jazz Mafia sólo permite la difusión de algunos de sus conciertos en el Internet Archive, sin que esa autorización afecte al resto de sus grabaciones.
Recapitulemos: en el segundo cacho, Ergo (que había ido a entregar un paquete a casa del alquimista doctor Faustus) quedó convertido en un muñeco de madera.
Al comienzo de esta nueva sección del Ciclo de Fausto reaparece de forma breve (0:00:00-0:00:52) la pieza para piano “An Evening In Hell” de James Nye, seguida de una composición electroacústica de Angela Valid, que se titula “Hell Kebabs” (0:00:53-0:25:52). Así que pasamos de una tarde en el infierno a los kebabs del infierno; sin duda la cosa se está poniendo siniestra. Y por cierto, Angela Valid no es una persona, sino el nombre artístico del dúo británico Iain Chambers y Alex Jones.
“Gretchen”
Ergo permanece inmóvil, para él es como si no hubiera tiempo ni espacio. Pero entonces escucha un tango y se alegra un poco. Aparece en la habitación la que podría ser su compañera de baile, Gretchen, una solitaria y guapa joven a la que según dice Ergo el doctor Faustus le arruinó la vida. Te recuerdo que en el primer cacho del ciclo se proyectó una película que se llamaba también Gretchen. Ella se sorprende cuando se da cuenta de que el muñeco de madera la está mirando y comienza un largo monólogo (0:36:09-0:51:44).
Entre los diferentes elementos musicales que lo acompañan, cabe destacar las improvisaciones al chelo de Bela Emerson, que cerraban también el segundo cacho. Y como bien apunta George en el análisis publicado en su blog Cerebral Rift, la chica también canta a ratos la melodía de “Anything Goes”.
Cada parte se superpone dando lugar a una música onírica y sugestiva, y la mezcla la completa el “Gretchen’s Tango”, una pieza que cuenta con la trompeta de Mark Upton y que intercala de nuevo la “Habanera” de Carmen. Está disponible junto a otros fragmentos musicales del ciclo en el álbum Music from ‘The House of Dr Faustus’, en el Free Music Archive.
“Chronicles of the Suspicious Gentleman”
Y en este tercer cacho hasta ahora no hemos encontrado ninguna canción pop (en sentido amplio, claro). La primera que suena es un himno de los suspicaces (0:52:24-0:54:29).
Justo antes, un teatro de marionetas ha aparecido ante los ojos de Ergo. Allí van a representarse Las crónicas del hombre suspicaz. El protagonista es, según narra Gretchen, un caballero joven y tonto. Conoce a la guapa Madiana, una bailarina exótica que asegura venir de la Luna. Pero el amor pronto se vuelve enfermizo por culpa de las sospechas.
Y ahora vamos a escuchar un intercambio de versiones. En primer lugar, la celebérrima “Fever” (0:01:48-1:07:05). Esta canción, que popularizó Peggy Lee hace bastantes años, sirve aquí para reflejar la locura en la que se ha convertido la relación entre Madiana y el caballero suspicaz, que acaba matando al ser amado e intenta deshacerse del cuerpo. Al final le llevan a un reformatorio para lunáticos asesinos y locos en general, y allí canta a su manera “Sugar Pie Honey Bunch” (1:08:31-1:14:17), gran tema del trío de compositores de la Motown Holland–Dozier–Holland y que en su día grabaron los Four Tops.
Ergo Phizmiz tiene varios discos sólo con versiones de Prodigy, la Velvet Underground o Lauryn Hill, e incluso ha lanzado al mundo su interpretación del “Mambo Number Five” que tan famoso fue hace unos años. No obstante, estas dos versiones son que yo sepa las únicas completas de canciones populares más o menos reconocibles que aparecen en el Ciclo de Fausto.
Con ellas termina esta otra historia paralela, después de la del niño ventrílocuo George Scrape que conocimos al final del primer cacho. El teatro de marionetas desaparece de la vista y Gretchen, que es un poco exhibicionista, se levanta la falda enseñando la vagina y desaparece por una trampilla.
“Helen”
De nuevo se queda solo Ergo Phizmiz, que vislumbra la mágica aparición de un enorme órgano de feria operado por cientos de autómatas y marionetas. Traslada a Helena de Troya, que nos va a ofrecer una versión de la historia de La Iliada a través de la mímica (1:16:01-1:31:52). Encontramos algunos fragmentos de ópera que recuerdan lo que escuchamos en el segundo cacho del ciclo, junto a extrañas voces que recitan en latín.
Cuando termina la representación, Helena desaparece junto al órgano, que retrocede mientras la música suena al revés. Entonces Ergo se rasca la nariz y se levanta. Eso no tiene nada de particular, ¿o sí? En realidad, significa que se puede mover y ha recuperado su forma humana después de pasarse las dos últimas horas convertido en un muñeco de madera.
En esos casos, uno tiene necesidades, y a Ergo le entran un montón de ganas de ir al baño. Pero antes le toca el turno a un podcast en el que tres niños de trece años juegan con diversos instrumentos y hacen su aportación al Ciclo de Fausto, grabando una banda sonora para una proyección (1:46:20-2:00:12). Ah, y el contenido del podcast, editado por Simon Perry, viene de un taller en la Quay Arts de la Isla de Wight, que suele realizar este tipo de actividades para niños.
“Kinetoscopes & Dung”
El caso es que Ergo localiza un baño y hace de vientre pero se da cuenta de que algo más se ha ido por el retrete cuando no debería: su alma. Y eso que no la ha vendido a ningún diablo, comenta. No le queda más remedio que meterse en el retrete y tirar de la cadena.
De esta forma, nuestro protagonista aparece en las cloacas de la casa del doctor Faustus, que por supuesto apestan y están llenas de ratas. Pero además hay cientos de extraños kinetoscopios, que eran los más antiguos proyectores de películas. Ergo viaja entre las cloacas en una cesta hecha de bebés que se quejan (yo tampoco lo entiendo) y ve una película sobre Lucifer en la que habla un hombre que tiene cabeza de conejo. Y entre otros detalles, suena dos veces un fragmento de “La danza macabra” de Saint-Saëns, una de mis obras orquestales favoritas (2:22:10-2:22:42 y 2:23:45-2:24:42).
Y se me olvidaba comentar que otra partitura clásica que ha estado sonando a lo largo del Ciclo de Fausto es “Le Tango Perpetuel” del gran Satie.
En el siguiente kinetoscopio se puede contemplar una representación acartonada del cielo y el infierno, con un coro de ángeles y demonios. Es la antesala del dúo entre Dios y el Diablo titulado “To See You Smile”, sin duda una de las mejores canciones de todo el ciclo (2:26:17-2:32:02). El propio Ergo debió entenderlo así, ya que apareció junto a “Monkeystage” (que ya sonó en el segundo cacho) en el single promocional editado en el Free Music Archive.
Ergo no entiende muy bien lo que ha visto, y a la busca de su alma se deja guiar por el sonido de un piano, que le conduce a una sala de fiestas subterránea. Allí se queda en una esquina algo cohibido, y sólo el piano parece prestarle atención. La situación resulta bastante extraña, y cuando una voz le susurra al oído y se gira, sólo encuentra a un pequeño cerdo que empieza a crecer y estalla haciendo un ruido horrible, destrozando la habitación. Curiosamente, se trata del segundo cerdo que aparece en una fiesta en el Ciclo de Fausto, siempre como mal augurio.
Y con el sonido del violín de Amie Willingale nos vamos acercando al final (2:43:51-2:47:12). En concreto, este tercer cacho termina como empezó, con James Nye a piano y la reaparición de “An Evening In Hell”.
Y recuerda que otro análisis (en inglés) sobre el tercer cacho del Ciclo de Fausto se publicó en el blog Cerebral Rift: Day Five y Day Six.